Archive for Junio, 2008

¿Cómo educar a los hijos?

Viernes, Junio 20th, 2008

A veces tengo la sensación de que llevamos las cosas a los extremos para comprenderlas mejor, pero no nos damos cuenta de que podemos desvirtuar tanto la realidad que finalmente no lleguemos a entender nada. La educación no se libra de este efecto y, así, en el ámbito de la educación casera -en contraposición con la que se recibe fuera de casa: escuela, etc.- se me ocurren, como mínimo, dos polos:

  • Hogar-cuartel. En este extremo, los padres serían los capitanes generales y los niños unos meros soldados rasos. La rutina diaria estaría perfectamente establecida y existiría un conjunto de normas definido por los padres, que los niños tendrían que respetar y acatar sin preguntar porqué. El castigo estaría a la orden del día y los niños finalmente adquirirían unos hábitos más por miedo que por entendimiento. Los partidarios de este modelo lo justificarían diciendo que los niños necesitan disciplina para aprender.
  • Hogar-comuna. Por este otro lado, padres e hijos tendrían un estatus similar. La alegría y el caos reinarían por igual en la vida familiar porque cada miembro podría hacer lo que quisiera con tal de expresarse libremente y sentirse bien. Los niños estarían descuidados, mal aseados y se comportarían como pequeños salvajes pues carecerían de límites. Los partidarios de este modelo lo justificarían diciendo que los niños necesitan desarrollarse en un ambiente de paz y libertad.

Y, así, cuando alguien dice que aplica el método Estivill podemos pensar que se trata de un hogar-cuartel donde los niños sufren constantemente métodos despiadados; y cuando alguien dice que practica el colecho (dormir con los hijos) podemos imaginar un hogar-comuna donde la permisividad llega a su extremo más irresponsable.

Pero, ¿cuántos hogares-cuartel y hogares-comuna existen en realidad? Sinceramente, creo que muy pocos. Pienso que la mayoría nos situamos en algún punto entre medias o mezclamos elementos de uno u otro para configurar nuestro propio hogar. Y, aunque siempre nos quede la duda de si lo estamos haciendo bien o mal, lo que sí tengo claro es que ponemos nuestra mejor intención.

De inmediato, una larga batería de preguntas llena mi mente: ¿Bastará solo con la intención? ¿Cuáles serán las implicaciones individuales y sociales de nuestro pequeño hogar-escuela? ¿Cómo debemos, entonces, educar a nuestros hijos?


Día Mundial del Medio Ambiente

Jueves, Junio 5th, 2008

Hoy, 5 de junio, se celebra el Día Mundial del Medio Ambiente. Como suelo decir, organizar un día mundial por algo es la mejor muestra de que ese algo no va bien.

Este año, el lema es “¡Deja el hábito! Hacia una economía baja en carbono”. Sea o no sea el CO2 el principal causante del cambio climático, lo cierto es que no viene mal replantearnos nuestros hábitos y reducir el consumo de energía en general.

Os dejo en compañía de este video sobre nuestra huella ecológica con el “Fragile” de Sting como música de fondo:

Fragile Planet

El Día Mundial del Medio Ambiente fue establecido por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1972, con motivo de la apertura de la Conferencia de Estocolmo sobre el Medio Ambiente Humano. Otra resolución, adoptada por la Asamblea General el mismo día, llevó a la creación del PNUMA.
El 5 de junio de cada año se celebra en una ciudad diferente el Día Mundial del Medio Ambiente. Este es uno de los principales espacios a través del cual las Naciones Unidas estimulan la concientización sobre el ambiente a nivel mundial, además de promover la atención y acción política.


El freno de la inconsciencia

Miércoles, Junio 4th, 2008

Hace unos días tuve una revelación en el aparcamiento de un centro comercial. Ya sabía que debo ser de los pocos que respetan las señales de tráfico que regulan la circulación de vehículos dentro de los aparcamientos (sí, también hay señales en los aparcamientos y son válidas las normas generales de circulación).

Lo que no sabía con tanta certeza es que la gente realmente no se da cuenta de que incumple las normas. Pasó que yo salía con mi coche del aparcamiento por una calle de un único sentido y, ¡oh, sorpresa!, sucedió que me encontré con otro coche que se dirigía hacia mí circulando en dirección prohibida. Le advertí con una ráfaga con objeto de hacerle consciente de que no me parecía bien que se saltara las señales.

Foto de una señal de STOP acompañada de señales de prohibido girar a la izquierda, a la derecha, seguir recto o dar la vuelta.Pero, ante mi asombro, el otro conductor tomó mi gesto como una falta de educación y comenzó a maniobrar acelerada y peligrosamente para estacionar su coche en una de las plazas libres. Ante tal conducta tan extraña, hice gestos de negación con la cabeza indicando mi desaprobación. Este gesto debió desesperar a los ocupantes del otro coche puesto que la persona que iba de copiloto bajó la ventanilla y me desafió gritándome que si tenía prisa.

Lógicamente, yo arqueé las cejas porque no me podía creer que hubieran confundido mis avisos por el incumplimiento de la señalización con indicaciones para que maniobraran rápidamente porque yo tenía prisa. Así que bajé yo también la ventanilla para tratar de explicar que no tenía prisa, que solo indicaba que se habían metido por dirección prohibida. Para rizar el rizo, el conductor contrario abrió la puerta y se bajó amenazante continuando con el discurso de que si tenía prisa, que me esperara.

Les expliqué de nuevo que se habían metido por dirección prohibida, pero me temo que no me entendieron. Eran totalmente inconscientes de sus actos.

Y es que, quizá, no haya freno más grande que el de la inconsciencia. ¡Cuánto podríamos mejorar si fuéramos conscientes de nuestros errores!