El freno de la inconsciencia

Hace unos días tuve una revelación en el aparcamiento de un centro comercial. Ya sabía que debo ser de los pocos que respetan las señales de tráfico que regulan la circulación de vehículos dentro de los aparcamientos (sí, también hay señales en los aparcamientos y son válidas las normas generales de circulación).

Lo que no sabía con tanta certeza es que la gente realmente no se da cuenta de que incumple las normas. Pasó que yo salía con mi coche del aparcamiento por una calle de un único sentido y, ¡oh, sorpresa!, sucedió que me encontré con otro coche que se dirigía hacia mí circulando en dirección prohibida. Le advertí con una ráfaga con objeto de hacerle consciente de que no me parecía bien que se saltara las señales.

Foto de una señal de STOP acompañada de señales de prohibido girar a la izquierda, a la derecha, seguir recto o dar la vuelta.Pero, ante mi asombro, el otro conductor tomó mi gesto como una falta de educación y comenzó a maniobrar acelerada y peligrosamente para estacionar su coche en una de las plazas libres. Ante tal conducta tan extraña, hice gestos de negación con la cabeza indicando mi desaprobación. Este gesto debió desesperar a los ocupantes del otro coche puesto que la persona que iba de copiloto bajó la ventanilla y me desafió gritándome que si tenía prisa.

Lógicamente, yo arqueé las cejas porque no me podía creer que hubieran confundido mis avisos por el incumplimiento de la señalización con indicaciones para que maniobraran rápidamente porque yo tenía prisa. Así que bajé yo también la ventanilla para tratar de explicar que no tenía prisa, que solo indicaba que se habían metido por dirección prohibida. Para rizar el rizo, el conductor contrario abrió la puerta y se bajó amenazante continuando con el discurso de que si tenía prisa, que me esperara.

Les expliqué de nuevo que se habían metido por dirección prohibida, pero me temo que no me entendieron. Eran totalmente inconscientes de sus actos.

Y es que, quizá, no haya freno más grande que el de la inconsciencia. ¡Cuánto podríamos mejorar si fuéramos conscientes de nuestros errores!


8 Responses to “El freno de la inconsciencia”

  1. Neurotransmisores Says:

    Me he encontrado a conductores en dirección prohibida y conscientes de sus actos. Creo que es un problema de educación.

  2. Pedro Says:

    Reconocer un error es de las cosas más difíciles que se pueden hacer. Conozco a poca gente capaz de hacerlo.
    Un abrazo.

  3. sansar Says:

    Por casualidad, ¿no aparcaría en una plaza de minusválidos (sin serlo), no?

    tus intenciones eran loables, pero para la boca de según que asnos no hay miel lo suficientemente dulce, jeje.

    Yo prefiero ignorarlos.

    un abrazo

  4. elisabeth Says:

    pues yo creo que es una cuestión de intolerancia e incivismo.
    Vivimos en un mundo egoista, donde lo primero es uno mismo, después soy yo y por último mi persona. Hay gente que es incapaz de ver que el otro tambien existe, y que piensa y siente. Solo llegan a ver un sitio para aparcar, o una silla donde sentarse, o una puerta que cruzar,… sin preocuparse por los demas.
    Es nuestra obligación enseñar a nuestros hijos algo de civismo, a parte de educación general.
    El verano pasado iba con mis hijas en coche por una carretera muy estrecha (un solo carril) con zonas para apartarse y ceder el paso a los otros vehículos. Resulta que yo los cedía todos. Y mi hija mayor me dijo: porque les dejas pasar a todos, quedaremos las últimas!!! Le respondí que a mi no me importaba cederles el paso porque llegariamos igual y que para mi era una cuestión de tolerancia. Probablemente los otros no podían esperar a que pasara yo primero, pero yo si podía hacerlo.
    Creo que lo importante es pensar que hemos hecho lo correcto, aunque a veces no se entiendan nuestras acciones.
    Petonets.

  5. Pau Sánchez Says:

    No hay más sordo que el que no quiere escuchar

  6. Cean Says:

    Para ser responsable lo primero es ser conscientes de aquello que hacemos. Ahora bien, como dice Neurotransmisores, eso solo no basta.

    De este artículo yo me quedo con la importancia de ser conscientes tanto de los errores como de los aciertos propios.

    Saludos.

  7. Contraejemplo Says:

    En la anécdota relatada en el artículo yo también cometí un gran error: cuando trataba de advertir al coche que venía de frente de que lo hacía por dirección prohibida, yo no era consciente de que el otro podía no entender lo que quería comunicarle. Error del que creo que tomé conciencia casi de inmediato y que espero me sirva para mejorar en situaciones similares en el futuro.

    Es todo un lujo contar con estos comentarios que son, sin ninguna duda, más valiosos que el propio artículo que los motivó. ¡Gracias!

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