Archive for the ‘Reflexiones’ Category

Un taxista me ha timado en Bruselas

Lunes, Junio 15th, 2009

Esta mañana he pagado 60 euros por un traslado en taxi desde el aeropuerto hasta las oficinas de mi empresa, un trayecto que no ha llevado más de 20 minutos. Cuando, después, he preguntado si esto era normal, me han informado de que la tarifa suele oscilar entre 20 y 30 euros, dependiendo del tráfico, así que la cosa está clara.

Foto del Atomium de BruselasPero, claro, uno llega a Bruselas, capital de Europa y símbolo del progreso en esta parte del continente y uno piensa que la gente es honesta y educada. Pero no, parece que hay timadores en todos los lados que se siguen aprovechando de los pobres incautos como yo.

Pero no es sólo eso. Resulta que, además, sería difícil que los bruselenses ganasen un premio a los mejores conductores: desde el taxi he podido ver adelantamientos por la derecha, entradas en rotondas sin ceder el paso, circulación a bastante más velocidad de la permitida, cambios de sentido en lugares en los que no está permitido, etc… Pero, claro, también es cierto que el protagonista de muchas de estas infracciones ha sido mi taxista…

En fin, ¿y cuál es el lado positivo? Pues que viene bien salir de vez cuando de España para darse cuenta de que, en algunos aspectos, no estamos tan mal como pensamos. ¿Quién decía aquello de “Y si habla mal de España, es español“? Quizá podríamos empezar a hablar mal también de otros países, o poniéndolo en positivo, quizá podríamos empezar a ver todo lo bueno que tenemos en España y hablar de ello…


Enseñar a pensar

Lunes, Mayo 11th, 2009

Vale más el auto razonamiento personal que mil razones ajenas

Atribuida a Sócrates [470 a.C. - 399 a.C.], filósofo griego.

En mi opinión, desarrollar nuestro aprendizaje a través de la reflexión individual es la mejor forma de crecer y madurar como personas y estar en disposición óptima de tomar las decisiones que nos harán ser felices.

Y, claro está, esto también vale cuando ejercemos el papel de educadores ya sea como padres, maestros, jefes, amigos o compañeros de trabajo.

Todos enseñamos. O tratamos de enseñar. Aunque no nos demos cuenta. En muchas ocasiones a lo largo del día. Enseñemos a pensar.


Sabiduría popular

Viernes, Mayo 1st, 2009

La sabiduría popular es algunas veces muy sabia, pero la mayoría de las veces es, simplemente, muy popular.

Lo que debería ser más popular es el beneficio de utilizar nuestras neuronas para desarrollar nuestra propia sabiduría.


El Principito

Miércoles, Abril 15th, 2009

He aquí el mejor retrato que, más tarde, logré hacer de él

No descubro nada nuevo si afirmo que El Principito, de Antoine de Saint-Exupéry, es un libro que merece la pena leerse. Quien más, quien menos sabe de qué va la historia y ha visto el dibujo de la serpiente que parece un sombrero pero que, en realidad, tiene esa forma porque se ha comido un elefante. Pero me da la sensación de que puede ocurrirle lo que al Quijote, que casi todo el mundo lo tiene en casa, pero pocos se lo han leído de principio a fin, y sólo unos cuantos elegidos le han sabido sacar todo el jugo.

Y quizá pienso eso porque, hasta hace unos días, yo estaba entre los que no se lo habían leído de principio a fin. Y sé que es algo inexcusable porque, a diferencia del libro del ingenioso hidalgo, éste no llega al centenar de páginas.

Así que ahora me dispongo a saldar esa deuda que tenía conmigo mismo tratando de exprimir parte del jugo que contiene esta pequeña joya de la literatura.


Muchos califican el libro como un canto a la amistad, pero a mí me ha llamado mucho más la atención la reflexión sobre la pérdida de los valores de la infancia. De hecho, ya en la dedicatoria, de la que, por cierto, se puede deducir que el autor piensa que es un libro para niños (algo con lo que yo no estoy totalmente de acuerdo), puede leerse:

Todas las personas mayores han sido niños antes. (Pero pocas lo recuerdan).

boa cerrada que puede confundirse con un sombrero y boa abierta mostrando que se ha tragado a un elefanteEn el primer capítulo, donde se plantea el juego de los dibujos de la boa que “las personas mayoras no entienden”, creo que el autor plantea el objetivo del resto del libro:

Las personas mayores nunca comprenden nada por sí solas y es cansador para los niños tener que darles siempre y siempre explicaciones.

Y, así, en los capítulos que siguen, un niño de seis años convertido en piloto y, sobre todo, un principito proveniente del asteroide imaginario B-612 tratan de explicarles a las personas mayores lo que se han perdido por convertirse en eso precisamente: en “personas mayores”.

Las personas mayores obviamos lo esencial y nos dejamos guiar por las apariencias

La primera crítica feroz que recibimos las personas mayores está en el cuarto capítulo, cuando el piloto explica que el astrónomo turco que descubrió el asteroide B-612 no consiguió el crédito de su audiencia hasta que no cambió su atuendo por uno al estilo europeo.

Nadie le creyó por culpa de su vestido. Las personas mayores son así.

También en ese capítulo se dice que las personas mayores amamos las cifras y no preguntamos por lo esencial. Cuando un hijo nuestro conoce a un nuevo amigo, en lugar de preguntarle por el timbre de su voz, preguntamos por su edad; y en vez de averiguar si colecciona mariposas, interrogamos sobre lo que gana su padre.

Las personas mayores somos autoritarias, sobre todo con los niños, y siempre pensamos que nuestras órdenes son razonables

El rey, vestido de púrpura y armiñoTras una serie de capítulos que describen la vida del principito en su asteroide llegamos al que es, sin duda, mi favorito: el décimo, en el que el principito visita el planeta del rey.

Es un pasaje divertídisimo en el que el principito entra en el juego extraño del monarca, quien gusta mandar y ser obedecido y, por eso, intenta dar órdenes razonables cuando las condiciones son favorables.

“Si ordeno -decía corrientemente-, si ordeno a un general que se transforme en ave marina y si el general no obedece, no será culpa del general. Será culpa mía.”

Al comprobar que el rey gobierna sobre todo el universo, el principito pide que ordene una puesta de sol y el monarca explica de nuevo que, ante todo, hay que dar órdenes razonables. La autoridad, explica, reposa en primer término sobre la razón. Así pues, concluye que ordenará la puesta de sol cuando las condiciones sean favorables, es decir, a eso de las siete y cuarenta, la hora en la que ese día el sol se pondrá naturalmente.

Las personas mayores somos vanidosas

En el siguiente capítulo, el principito visita un planeta habitado por un vanidoso cuyo único objetivo es ser el foco de admiración de los demás.

-¿Qué significa admirar?
-Admirar significa reconocer que soy el hombre más hermoso, mejor vestido, más rico y más inteligente del planeta.
-¡Pero si eres la única persona en el planeta!
-¡Hazme el placer! ¡Admírame lo mismo!
-Te admiro -dijo el principito, encogiéndose de hombros-. Pero, ¿por qué puede interesarte que te admire?

La vida de las personas mayores, a veces, parece un chiste

El bebedor de El PrincipitoY un chiste es lo que parece el siguiente capítulo, en el que el principito visita el planeta de un bebedor que bebe para olvidar la vergüenza que siente por beber.

Y el principito se alejó, perplejo.
Las personas mayores son decididamente muy pero muy extrañas, se decía a sí mismo durante el viaje.

Las personas mayores nos empeñamos en poseer cosas sin valor y lo consideramos algo muy serio

El cuarto planeta en este viaje extraño del principito está habitado por un hombre de negocios muy serio que se pasaba los días contando sus posesiones. Decía que tenía quinientos un millones seiscientos veintidós mil setencientas treinta y una estrellas.

-¿Y qué haces con esas estrellas?
-¿Qué hago?
-Sí.
-Nada. Las poseo.
-¿Posees las estrellas?
-Sí.
-¿Y para qué te sirve poseer las estrellas?
-Me sirve para ser rico.
-¿Y para qué te sirve ser rico?
-Para comprar otras estrellas, si alguien las encuentra.
[…]
-Yo -dijo el principito-, poseo una flor que riego todos los días. Poseo tres volcanes que deshollino todas las semanas. […] Es útil para mis volcanes y es útil para mi flor que yo los posea. Pero tú no eres útil a las estrellas…

Las personas mayores no podemos estar solas, pero toleramos con estoicismo nuestra soledad

El farolero tenía un oficio terrible.El geógrafo sabio que no contaba con exploradoresEn los planetas quinto y sexto vivían un farolero y un geógrafo. Ambos vivían desdichados por su soledad. El primero, por tener que encender el farol con la puesta del sol, apagarlo en la mañana y durar los días de su planeta tan sólo un minuto. El segundo por estar esperando descripciones geográficas de territorios nuevos por parte de unos supuestos exploradores que nunca se presentaban.

Después, el principito viaja a la Tierra, en donde sus habitantes no estamos solos pero a veces es como si lo pareciera, y reflexiona sobre las relaciones humanas y el valor de la amistad.

Y, al final, el principito regresa a su planeta atendiendo a su sentido de la responsabilidad, puesto que allí dejó, desatendidos en su ausencia, a su rosa y sus tres volcanes. Esto para mí, es el símbolo del paso de la niñez a la edad adulta. El principito deja de comportarse como un niño cuando le invade el sentido de la responsabilidad.

Y quizá sea esa responsabilidad, ese sentido del deber, la causa de que las personas mayores seamos como somos. Pero debemos estar atentos por si, algún dia, caminando por el desierto de nuestras vidas, el principito regresa…

Si un niño llega hacia vosotros, si ríe, si tiene cabellos de oro y no responde cuando se le interroga, adivinaréis quién es. ¡Sed amables entonces! No me dejéis tan triste. Escribidme en seguida, decidme que el principito ha vuelto…

El principito en su asteroide


Nadie puede hacerlo todo, pero todos podemos hacer algo

Sábado, Abril 4th, 2009

“Nadie puede hacerlo todo, pero todos podemos hacer algo” (en inglés, “no one can do everything but you can do something“) es una frase atribuida al poeta y cantante estadounidense Gil Scott-Heron, que viene a recordarnos que, en lugar de dejarnos abatir por la inmensidad de una tarea, debemos centrarnos en lo que nosotros podemos hacer por ella.

Esta es una reflexión crucial para abordar con optimismo todas las cuestiones sociales, las cuales, obviamente, no pueden ser acometidas sin la participación de todos y que, por tanto, no están al alcance de ninguna persona en particular, sino de todos a un tiempo.

La educación, el medio ambiente, la paz o el respeto de los derechos humanos son algunas de estos asuntos en los que nadie puede hacerlo todo, pero todos podemos hacer algo.

Para los que, como yo, no conozcais a Gil Scott-Heron, os dejo este video titulado “Save the children” (”salvar a los niños”):


Premios pie derecho

Sábado, Marzo 14th, 2009

Dice un proverbio tibetano que “hace más ruido un árbol que cae que un bosque que crece“. Somos muchos los que trabajamos día a día para construir un mundo mejor, pero nuestra labor no tiene apenas repercusión mediática. Es lo negativo lo que hace más ruido.

¿Dónde están las noticias sobre los buenos padres y madres, sobre los buenos hijos e hijas, sobre los buenos maridos y las buenas esposas? ¿Quién se acuerda de toda esa gente, esa buena gente, que todos los días arrima el hombro para mejorar la sociedad?

Los medios no les suelen dedicar muchos titulares pero, sin embargo, son esas buenas personas las que marcan de una forma más relevante nuestras vidas. Ahora, Cadena 100, a través del programa “Buenos días Javi Nieves“, nos da la oportunidad de darles un poquito de visibilidad. Para ello, han creado los Premios pie derecho, premios para gente extraordinaria que no conoce nadie.

Premios pie derecho 2009, para gente extraordinaria que no conoce nadie

No dejes la ocasión de presentar a tu candidato y no dejes que te abata la cara de la sociedad que sale en las noticias. Esa es la cara más pequeña, el árbol que cae, pero hay un bosque repleto de buena gente que no deja de crecer. La labor de cada uno de nosotros es crucial, aunque parezca que no se vea porque, como decía Silvio Rodríguez en su canción “Sin hijo ni árbol ni libro“:

Los hombres sin historia son la historia.
Grano a grano se forman largas playas
y luego viene el viento y las revuelve,
borrando las pisadas y los nombres.


El secreto de la felicidad

Miércoles, Febrero 25th, 2009

El verdadero secreto de la felicidad consiste en exigir mucho de sí mismo y muy poco de los otros.

Albert Guinon [1863-1923], dramaturgo francés.

Hoy llegó a mí, por casualidad, esta frase de este desconocido autor francés, y me llamó la atención porque refleja algo que vengo experimientando durante muchos años: uno es más feliz cuanto menos espera de los demás.

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La vida en un frasco de mayonesa

Viernes, Febrero 13th, 2009

Un día, un profesor de filosofía empezó su clase tomando un frasco grande y vacío de mayonesa que llenó con pelotas de golf. A continuación, les preguntó a sus estudiantes que si el frasco estaba lleno. Y los estudiantes respondieron que sí.

Pelotas de golf con canicas entre los huecosPero el profesor tomó una caja llena de canicas y la vació dentro del frasco de mayonesa. Las canicas llenaron los espacios vacíos que había entre las pelotas de golf. Entonces, el profesor volvió a preguntar a los estudiantes que si el frasco estaba lleno, y ellos volvieron a decir que sí.

Pero el profesor tomó una caja con arena y la vació dentro del frasco. Obviamente, la arena ocupó todos los espacios vacíos, así que el profesor volvió a preguntar que si el frasco estaba lleno. En esta ocasión, los estudiantes respondieron con un sí unánime.

Pero el profesor agregó dos tazas de café al contenido del frasco y, efectivamente, aún había sitio para esa cantidad de líquido. Los estudiantes estallaron en caracajadas al comprobar la agudeza del profesor. Cuando la risa se apagaba, el profesor sentenció:

–Quiero que se den cuenta de que este frasco representa la vida. Las pelotas de golf son las cosas importantes, como la familia, los hijos, la salud, los amigos, todo lo que les apasione de verdad. Son cosas que llenarían por completo su vida aunque perdieran todo lo demás. Las canicas son las otras cosas que importan, como el trabajo, la casa, el abrigo, etc.

La arena es todo lo demás, las pequeñas cosas. Si ponen la arena en el frasco primero, no habrá espacio para las canicas ni para las pelotas de golf. Lo mismo ocurre con la vida. Si gastamos todo nuestro tiempo y energía en las cosas pequeñas, nunca tendremos lugar para las cosas realmente importantes.

Así pues, presten atención a las cosas que son cruciales para su felicidad. Jueguen con sus hijos, tómese tiempo para asistir al médico, vayan con su pareja a cenar, practiquen su deporte o afición favorita. Siempre habrá tiempo para limpiar la casa y reparar la llave del agua. Ocúpense de las pelotas de golf primero, de las cosas que realmente importan. El resto es sólo arena.

Uno de los estudiantes levantó la mano y preguntó que qué representaba el café. El profesor sonrió y dijo:

–¡Me alegro de que me haga esa pregunta! –exclamó el profesor–. El café sirve para demostrar que no importa cuán ocupada pueda parecer su vida, siempre habrá sitio para compartir un par de tazas con un amigo.

 


El año que mi abuelo vio llover

Jueves, Enero 1st, 2009

Portada del libro de Tomás Molina ‘El año que mi abuelo vio llover. El cambio climático en España’Yo no sé si el 2009 tendrá un clima tan raro como para recordarlo y contárselo a nuestros nietos, pero leyendo el libro de Tomás Molina uno se da cuenta de que el cambio climático ha llegado para quedarse y para, si no ponemos más remedios, ir a más.

Así lo cuenta el propio autor en uno de los capítulos del libro:

Va a haber un cambio en el futuro en las condiciones meteorológicas dominantes. No hace falta pensar si a mejor o a peor, pero se va a producir un cambio. Como personas inteligentes que somos, lo mejor es prepararse para ese cambio.

A través de las 276 páginas del libro, Tomás Molina, además de traducir los razonamientos científicos del cambio climático a un lenguaje accesible para todos los públicos, va aportando soluciones concretas a problemas concretos, pero siempre con el objetivo de adaptarse al cambio más que combatirlo o atenuarlo.

Además, hace un llamamiento a la responsabilidad de cada cual, tanto en la parte de culpa que todos tenemos del cambio climático como en la que nos sitúa a todos como parte de la solución.

Yo les pregunto: ¿tomas ustedes decisiones? ¿Hacen ustedes que las cosas se realicen de una determinada manera?

En nuestro domicilio, en nuestra comunidad de vecinos, en los clubs a los que pertenecemos y, en algunos casos, hasta en las asociaciones de vecinos, de padres, o desde algún cargo municipal o en nuestra empresa, tomamos decisiones.
[…]
Cuando hablo de soluciones, me refiero a la necesidad que tenemos en España de adaptarnos al cambio climático. Para mí, esto es más importante que la lucha para reducirlo. Al menos a corto plazo necesitamos, primero, ayudarnos a nosotros mismos y, después, trabajar para el planeta.
[…]
El reto de salvar al planeta es demasiado grande e inconcreto para que lo asumamos todos. Yo tampoco sabría por dónde empezar. En cambio, sí que entiendo que, si me preparo para tener agua propia, si hay restricciones, no me veré tan mal parado. Si me caliento el agua con energía solar, si suben la luz, no tendré que pagar más. Si me compro un coche que gaste menos, si suben la gasolina, lo notaré menos. Soluciones concretas a problemas concretos.
[…]
Si se quiere cambiar algo, más que gritar, uno tiene que involucrarse e intentar cambiarlo desde dentro.

Todos los días podemos analizar nuestras decisiones, evaluar si van en consonancia con nuestra conciencia medioambiental y modificar, en caso de que sea necesario, nuestro comportamiento para que nuestras próximas decisiones sean más coherentes con lo que pensamos.

Pero si no lo hacemos a diario, el comienzo del año también puede ser un muy buen momento de reflexión. ¿Qué me ha gustado del año pasado? ¿Qué no me ha gustado tanto? ¿Qué puedo mejorar? ¿Qué cosas debo cambiar en mi comportamiento y en mis decisiones para vivir de acuerdo a lo que realmente pienso?

El año 2009 acaba de comenzar. No es el clima el que tiene que hacer que lo recordemos como un año especial sino nuestras propias acciones. Está en nuestra mano hacer de este año un año memorable. ¡Buena suerte!


Seis clases de baile en seis semanas

Martes, Diciembre 23rd, 2008

Hace unos días asistí a la representación de Seis clases en seis semanas, obra teatral de Richard Alfieri, dirigida por Tamzin Townsend e interpretada por Juanjo Artero y Lola Herrera.

Vista parcial del cartel de la obra de teatro ‘Seis clases de baile en seis semanas’ interpretada en Madrid por Lola Herrera y Juanjo ArteroLa protagonizan dos personas solas que se conocen por medio de unas clases de baile. Él como profesor, y ella como alumna. Aparentemente no tienen mucho en común (él, gay posmoderno, bromista, desinhibido y jovial; ella, vieja refunfuñona, conservadora y preocupada por el qué dirán), pero la obra nos irá desvelando que les unen la mentira, la soledad, el miedo a la sociedad y un pasado lleno de dolor.

Me resultó muy interesante por varios motivos: el texto es bastante bueno, con diálogos brillantes; la puesta en escena es perfecta: decoración, vestuario, luces, música, baile,…; y la interpretación es magistral. Tanto individualmente como, especialmente, de forna colectiva, la pareja de actores derrochó profesionalidad y esa chispa especial que permite que se establezca la conexión con el público.

El único pero tendría que ver con la escena final. Pues, cuando Lily y Michael salen hacia el hospital en la penúltima escena, creo que no hace falta añadir nada más. Ya está todo dicho. El espectador puede imaginar varios desenlaces a partir de ahí, pero eso ya no es importante. La esencia de la historia ya ha sido contada. Los dos protagonistas, a partir de una relación similar a un choque de trenes, acaban forjando una amistad maravillosa. Los prejuicios se diluyen en el conocimiento mutuo y aflora la esencia del ser humano.

Esto es lo que me llevo de seis clases de baile en seis semanas: un par de horas de disfrute teatral y el refuerzo de una idea: la enorme importancia de la comunicación entre los seres humanos para que exista entendimiento y afloren nuestros mejores sentimientos. Lo malo es que no es nada fácil establecer una comunicación honesta y abierta en estos días de prisas y egocentrismo. Es necesario escuchar y dedicar tiempo. A veces, hacen falta seis clases y seis semanas para conseguirlo.